Realmente los humanos somos tan insignificantes. Todas las personas tienen su lado malo y su lado bueno, depende de quién lo mire, unas cosas serán malas y otras buenas, o al revés.
Muchas personas al leer esto, me llamaron loco, o simplemente me dijeron que tenía mucho tiempo libre. Tengo el mismo tiempo libre que cualquier otra persona del año 90 que está estudiando y trabajando para ganarse algo en la vida.
Las personas nos solemos fijar en las cosas importantes que rigen nuestras vidas, eso es lógico que pase, pero también hay otras muchas cosas de la vida que aunque sean insignificantes, no se aprecian y valoran, aun sabiendo que por muy pequeña e insignificante que sea para unos, para otros es importante. A donde quiero llegar con esto es a que solo nos fijamos en las cosas que tienen que ver con nosotros y que son grandes, pocas veces nos fijamos en las cosas ajenas a nosotros. Una vez vi en las noticias como unos adolescentes quemaban viva a una mujer en un cajero automático. ¿Qué paso por la cabeza de esas personas para llegar a tal extremo? Una persona podrá ser extranjera, podrá ser negra, podrá ser lo que quiera, pero ser como es no justifica el poder ser quemada por alguien, porque esa persona a la que han calcinado viva, sigue siendo persona hiciese lo que hiciese, esa persona ha sufrido como otra cualquiera, a amado, a reído, y lo ha pasado muy mal porque vivía en la pobreza, entre los cartones que tiramos a la basura, que para nosotros son insignificantes, para ella han sido su casa. No valoramos lo suficiente la vida. Claro está que no podemos ocuparnos de resolverles los problemas a los demás, cada uno se resuelve los suyos. Pero si no ayudas a los demás a resolverlos, como mínimo deja que hagan su vida y los solucionen ellos.
De pequeño me pasó una cosa, cuando tenía cuatro años, un coche paso por encima de mis piernas dejándomelas muy mal, para rehabilitarme y poder volver a caminar me hizo falta llevar un aparato en las piernas varios años, no se me ocurre ninguna comparación de tal aparato salvo esta, el aparato que llevaba Forrest Gump. Algunos al leer esto se reirán recordando la película, y otros pocos, tan solo unos pocos, asentirán pensando lo acabado de leer. Creo que fue este hecho lo que hizo que meditara más las cosas, que valorara más lo que tenia.
Al pensar en todo esto, me viene a la mente una pregunta que os podrías formular al leer esto. ¿Cuánto tiempo habrá pasado pensando estas cosas?, mucho pero poco a la vez. Cuando estoy con los amigos divirtiéndome, me olvido de todo lo demás y me concentro en esos momentos para vivirlos, al fin y al cabo, el tiempo no va a esperar a nadie. Y cuando estoy solo, suelo pensar en todo esto. Alguien me dijo una frase que se me ha quedado grabada: Cuando estés divirtiéndote, diviértete y no pienses en otra cosa, y si estás trabajando o estudiando, solo piensa en tu trabajo o en tu estudio, no mezcles unas cosas con otras o te será más difícil hacerlas. Ese alguien es mi padre.
Hay otra frase que dice así: No es más sabio quien más sabe, sino quien más escucha. Esta frase me ha ayudado a escuchar a las personas que me importan de verdad, hay que decir que no es lo mismo escuchar que oír, cuando escuchas a una persona, estas poniendo tu atención en cada palabra que sale de su boca y entender cada una, cuando oyes, solo te limitas a oír las palabras, no es lo mismo. A mí siempre me han dicho mis padres… “aprende a escuchar a las personas porque es muy importante saber hacer eso”, y a pesar de ello muy pocos saben o lo aprecian. Yo creo que muchas veces se sobrevalora lo que dice alguien, y otras se infravalora, debemos aprender a cambiar esto.
Me viene a la memoria otra frase que me la menciono una persona muy querida: las palabras son lo único que perdurara por siempre, lo que marcara tu futuro, asique piensa bien cada una de ellas. Esto es verdad, cada palabra que digamos, puede llevar a una cosa o a otra. Muy pocos valoran la capacidad de las palabras, una posiblemente no diga nada, pero muchas juntas pueden cambiar muchísimo nuestra vida, e incluso una sola palabra, puede decidir algo importante. También es verdad que las palabras se las acaba por llevar el viento pero… una palabra se la puede llevar el viento, pero siempre está el pensamiento, que nada lo mueve ni lo deshace. Además de que no somos quien somos por lo que hacemos, sino por lo que decidimos hacer.
Dentro de este tema, me gustaría comentar una cosa, ¿Por qué nadie se fija en los sentimientos de los demás al decir algo ofensivo a dicha persona? Nadie piensa ni tiene conciencia de lo que dice ofensivo, simplemente se preocupan en pensar… “¿Cómo le puede haber sentado mal? No puede ser, es solo una broma” y ya está, ya se ha solucionado todo, pues no, así no se soluciona nada, solo se consigue que el ofendido se sienta peor, porque cada persona tiene una forma de pensar y una forma de tomarse las cosas, es más, cada persona tendrá recuerdos molestos que no querrá recordar, y al sacarlos, se sentirá mal, esto nadie lo tiene en cuenta.
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