Muere otro pensamiento, otra insignificante parte de mi, que se negaba a salir a la luz, otra porción de este marchito corazón, tantas batallas ganadas, tantas perdidas… llora y llora, pues no puede hacer nada mas, cuando ve que lo que antes lo llenaba… ahora lo apuñala… ahora va contra él, sin saber porque, sin conocer motivos… pues una vida no vale otra vida… todo este tiempo perdido he de recuperarlo, estas noches sin poder dormir tranquilo, sin poder girarme y decirme a mí mismo, sigo en pie, camino, vivo… y poco a poco recorro este camino lleno de rosas… rosas que ocultan espinas, esperando a que las coja para olerlas, y así clavármelas… sé que volveré a llenar mi mano de ellas… pero cuando eso ocurra, sonreiré, y sabré, que ya no puedo volver a morir, ya no queda nada que perder, solo me queda mirar hacia delante… y que aunque me tiemblen las piernas, mis pasos serán seguros, firmes… este corazón volverá a romperse, porque siempre ha sido y siempre será así, pero al igual que es fácil de romper, es más fácil de volver a nacer, cada vez más fuerte, a cada cicatriz más rápido.
Este sonido de agua caer… me llena de tristeza, pues no soy el único que llora… y cada noche escuchar mis pensamientos… escuchar como cada uno de ellos se me clava como un puñal, porque aun me quedan muchas cosas por atar, muchos pensamientos que resolver… ninguno se calla, ninguno da paso al silencio… silencio que necesito para recobrar el aliento, para volver a notar una de esas brisas que acarician mi cara… ya he salido de esta blanda cárcel… fuera esta todo más oscuro que dentro, no queda nada de una pieza… volveré a recoger mis pedazos del suelo, volveré a nacer tarde o temprano.
Adiós a esta parte del camino, le digo adiós a las rosas que me han matado, a los baches que me han tirado al suelo, y a todo este barro que me tenía sujeto a este trozo del camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario